El recambio legislativo dejó al PJ con menos bancas y mayor fragmentación interna. Con solo seis gobernadores en funciones y bloques divididos, la influencia territorial será acotada, mientras que Cristina Kirchner conservará capacidad de ordenamiento en Diputados y el Senado.
Desde 2023, el peronismo vio reducirse su estructura federal y perdió provincias como San Juan, San Luis, Chaco, Entre Ríos, Santa Cruz y Chubut, lo que disminuyó su presencia parlamentaria. En Diputados, la incidencia de los mandatarios provinciales será baja: en Buenos Aires, por ejemplo, solo un grupo reducido de legisladores responderá a Axel Kicillof, pese a que la provincia aporta 32 escaños. La mayoría de esos diputados quedó alineada a figuras como Cristina Kirchner y Sergio Massa, lo que limita el peso directo del Gobernador.
En otras jurisdicciones, la capacidad de conducción también será variada. El riojano Ricardo Quintela contará con tres diputados y dos senadores, todos enfrentados al oficialismo nacional, aunque divididos entre bloques. En La Pampa, Sergio Ziliotto tendrá tres diputados y un senador dentro del armado de Fuerza Patria, mientras que Gildo Insfrán conservará cinco bancas con alineamiento pleno al sector más duro del peronismo. En Catamarca, Raúl Jalil fracturó el bloque opositor con el armado provincial Elijo Catamarca, gesto que debilitó la primera minoría en Diputados y expuso tensiones internas.
El mapa se complejiza con fuerzas afines pero no estrictamente peronistas. En Santiago del Estero, Gerardo Zamora asumió como senador y seguirá conduciendo un espacio con siete diputados y dos senadores, que se integrarán a un interbloque opositor de 28 miembros en la Cámara alta. En Tierra del Fuego, Gustavo Melella mantendrá un pequeño grupo de legisladores dentro del universo peronista, también cercano al kirchnerismo.
Como grupo político, los gobernadores manejarán un caudal reducido de votos, reflejo del retroceso electoral del PJ y de una representación territorial menor. La autonomía de muchos legisladores y el peso persistente de Cristina Kirchner condicionarán la capacidad de los mandatarios para negociar con el Gobierno nacional. De cara al debate por el Presupuesto y la reforma laboral, su influencia será decisiva solo en escenarios ajustados, donde unos pocos votos puedan definir mayorías y marcar el rumbo de las negociaciones con la Casa Rosada.






