La disputa se centró en un cargo clave de la línea sucesoria provincial. Axel Kicillof impulsó a Ayelén Durán, mientras Cristina Kirchner promovió a Mario Ishii y planteó un esquema de mayor representación interna.
La jura de senadores bonaerenses expuso un nuevo foco de tensión dentro del peronismo provincial al momento de definir las autoridades del Senado que preside Verónica Magario. La discusión se concentró en la vicepresidencia primera, un lugar estratégico por su peso político y por su rol institucional en la sucesión del Poder Ejecutivo.
Desde el espacio del gobernador, el Movimiento Derecho al Futuro, señalaron que cuentan con cinco o seis senadores y respaldaron la postulación de Ayelén Durán, representante de la Sexta sección electoral. En el entorno de Kicillof remarcaron que la elección respondió a un vínculo político directo y a la confianza construida en los últimos años, y rechazaron que la movida obedeciera a disputas territoriales.
El kirchnerismo, en cambio, promovió al intendente de José C. Paz, Mario Ishii, con el aval de Cristina Kirchner. En ese sector argumentaron que la propuesta buscó ampliar la representación del bloque y sostuvieron que el cargo ya estuvo en manos de dirigentes vinculados a los intendentes. También señalaron que la alternativa contó con el aval del Frente Renovador y se complementó con el impulso a Sergio Berni para la presidencia del bloque.
En el axelismo reconocieron que la pelea se explicó por la línea sucesoria, ya que el vicepresidente primero del Senado reemplaza al gobernador si el mandatario y la vicegobernadora quedan inhabilitados. La situación se volvió más compleja ante la licencia pendiente de Verónica Magario como diputada provincial: si ese trámite no se resolvió, el control del Senado quedó en manos de Carlos Kikuchi, actual vicepresidente en funciones, y segundo en la cadena de reemplazos del Ejecutivo bonaerense.






