Tras el revés en Diputados, el Gobierno nacional buscó bajar la tensión con mandatarios de la UCR y reactivar negociaciones para blindar el Presupuesto y un paquete de reformas clave. Hubo llamados directos y reuniones con referentes parlamentarios aliados.
Luego del fracaso del Capítulo XI en la Cámara baja, la Casa Rosada dejó atrás la etapa de reproches y retomó el diálogo con gobernadores radicales. En ese marco, el oficialismo buscó recomponer el vínculo con Alfredo Cornejo, Rogelio Frigerio y Leandro Zdero, señalados en las horas posteriores a la votación, con el objetivo de garantizar los apoyos necesarios en el Senado.
Según trascendió, emisarios del oficialismo, entre ellos Eduardo “Lule” Menem y Diego Santilli, se comunicaron con Cornejo para descomprimir el conflicto. Desde el entorno radical remarcaron que los diputados mendocinos votaron a favor del Presupuesto y rechazaron la versión de que el gobernador controlara de manera homogénea al bloque, en un escenario atravesado por tensiones internas dentro de la UCR.
En paralelo, el Gobierno convocó a una reunión virtual con jefes de bloques aliados, que representan a unos 44 senadores, para delinear la estrategia legislativa de la próxima sesión. En el radicalismo reconocieron diferencias internas sobre el vínculo con el Ejecutivo, especialmente en temas sensibles como el financiamiento educativo, que generaron resistencias en algunos sectores.
El panorama se complejó con otros frentes abiertos. En Corrientes, el gobernador Gustavo Valdés mantuvo su malestar por obras no incluidas en el Presupuesto, mientras que el espacio Provincias Unidas, encabezado por Maximiliano Pullaro, sostuvo una postura más distante. Su bloque se abstuvo en la votación y reclamó respuestas concretas a demandas territoriales, en un contexto donde las negociaciones legislativas comenzaron a proyectarse también en clave 2027.






