Senadores aliados advirtieron que no aprobarán un esquema desigual entre gremios y cámaras. La sesión quedó prevista para el miércoles a las 11 y todavía no hay consenso cerrado.
El debate por la reforma laboral sumó un nuevo foco de tensión para el Gobierno nacional a pocos días de la sesión extraordinaria del Senado. Los bloques dialoguistas avisaron que no acompañarán los artículos referidos a aportes de sindicatos y empresas si el sistema no resulta voluntario para ambos sectores. La advertencia puso en alerta a la Casa Rosada, que todavía no definió una postura pública unificada.
El proyecto incluyó tres ejes sensibles. La cuota sindical no generó objeciones, pero el llamado aporte solidario reavivó resistencias porque se descuenta a todos los trabajadores del sector. A ese punto se sumó el artículo 128, que declaró voluntarias las contribuciones de empleadores a sus cámaras. Ese planteo provocó una inusual coincidencia entre organizaciones empresarias y gremios, preocupados por los millones de pesos que se juegan en el esquema.
La sesión quedó convocada para el miércoles a las 11 y el oficialismo buscará cerrar un acuerdo final el lunes con los aliados. El borrador necesitará al menos 37 votos para avanzar y las modificaciones obligarán a una votación en particular. Desde la oposición reconocieron que el escenario resultó adverso y que el Ejecutivo deberá ajustar su estrategia si pretende evitar un nuevo traspié en el Congreso.





