Tras alcanzar la unidad, el gobernador Kicillof será presidente del PJ provincial y el diputado Kirchner presidirá el Congreso del partido. A nivel local, el peronismo postuló para la presidencia a la candidata de Selci, Flor Lampreabe. Aislado por las sucesivas derrotas, Zabaleta pierde su lugar en el consejo provincial y no puede presentarse como candidato local. Había apostado todo a una división del peronismo que le permitiera jugar con alguno de los sectores.
La lista de Kicillof – Kirchner para Hurlingham -además de Lampreabe como presidenta- está integrada por el Presidente del HCD, Miguel Quintero, la Jefa de Bloque Elena Cerbino (Vicepresidenta), el Presidente del Consejo Escolar Sergio Casanova, Rodrigo Álvarez (hijo del primer intendente de Hurlingham, Juanjo Álvarez) y los concejales Adrián Eslaiman y Ailen Mareco. También están los representantes gremiales Jorge Ranelli (histórico dirigente de UPCN), Gastón Mansilla (del Sindicato de Empleados Municipales) y Diego Moran (de SMATA).
Tanto Máximo Kirchner como Axel Kicillof descartaron la posibilidad de que Zabaleta pueda tener algún lugar en el peronismo, porque en los hechos ya lo había abandonado. Esto es la culminación de un proceso de pérdida de representación que empieza, allá en 2017, con Randazzo. Si bien Juanchi había llegado a la intendencia de la mano del kirchnerismo, a poco de asumir decidió romper para enfrentar a Cristina junto a Florencio Randazzo. Pero la aventura duró poco. Los resultados no fueron los esperados. Luego, durante el gobierno de Alberto Fernández, se fue al Ministerio de Desarrollo Social de la Nación y se convierte en el principal armador del “albertismo” con el fin (otra vez) de enfrentar a Cristina. La experiencia no sale como esperaba.
Entonces decide volver a Hurlingham y enfrentar al kirchnerismo, representado por Selci, en agosto de 2023. Y pese a ser un intendente en funciones pierde la interna. Ya alejado del peronismo, en 2024 explora un acercamiento a la Casa Rosada y se saca una foto con el armador de Karina Milei. El año pasado, en las elecciones provinciales, integró una lista con radicales. Pero los números lo expusieron de forma rotunda: a 18 meses de haber dejado la intendencia (después de haber gobernado casi una década) quedó tercero detrás de Lampreabe y la lista libertaria. Y además, algunos afirman que con deudas: «Apostó demasiado ahí y quedó en rojo».
Después de este último fracaso, intentó acercarse al gobernador para ver si lograba una amnistía pero en La Plata no le atienden el teléfono. Como dice la canción, nunca pudo “recuperar lo que dejó de amar”. Está con nadie. Y sigue solo.




