La demora en el tratamiento de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada abrió diferencias dentro del oficialismo. En la Casa Rosada cuestionaron la estrategia legislativa de Patricia Bullrich, mientras que su entorno aseguró que faltaban votos para aprobar el proyecto.
La suspensión del debate previsto en el Senado generó malestar dentro del reducido círculo político que rodea al presidente Javier Milei. La iniciativa, impulsada por el Gobierno y vinculada a la protección de la propiedad privada, quedó fuera de la sesión en la que se aprobaron 74 pliegos judiciales, lo que desató acusaciones cruzadas entre distintos sectores de La Libertad Avanza.
La falta de votos abrió una disputa dentro del oficialismo
Desde el entorno de Patricia Bullrich sostuvieron que la postergación respondió a la necesidad de sumar respaldos para garantizar la aprobación de la norma. Según esa versión, el oficialismo contaba con 35 votos y necesitaba alcanzar un piso más sólido para evitar riesgos durante la sesión.
Sin embargo, otros referentes del espacio cuestionaron esa explicación y afirmaron que los apoyos necesarios ya estaban garantizados. Algunos dirigentes atribuyeron la suspensión a cambios de último momento en el articulado, mientras que otros hablaron directamente de errores en la conducción política de la negociación parlamentaria.
El principal foco de conflicto se concentró en el capítulo 3 del proyecto, que incorpora modificaciones vinculadas a tierras rurales, manejo del fuego y expropiaciones. Según reconocieron fuentes legislativas, varios senadores aliados plantearon objeciones sobre esos puntos y reclamaron más tiempo para discutir cambios antes de acompañar la iniciativa.
Buscan reunir apoyos para una nueva sesión
Mientras continúan las negociaciones, en el oficialismo aseguran que lograron acercar posiciones con sectores aliados y estiman reunir entre 39 y 40 votos para avanzar con la sanción de la ley. Las conversaciones se mantienen abiertas y apuntan principalmente a modificar aspectos del capítulo que generó resistencia entre legisladores de bloques dialoguistas.

La controversia también alimentó nuevas especulaciones sobre las diferencias internas entre referentes del oficialismo. Algunos sectores vincularon la estrategia de Bullrich con movimientos de otros actores de peso dentro del Gobierno, mientras que desde la Casa Rosada buscaron bajar el tono de la disputa y descartaron cualquier posibilidad de ruptura política.
Pese a las críticas, el entorno presidencial ratificó la continuidad de la ministra dentro del espacio libertario y destacó que mantiene una buena relación con el presidente Javier Milei. En paralelo, la discusión por la ley continuará en el Congreso mientras el oficialismo intenta cerrar acuerdos para retomar el tratamiento del proyecto en una próxima sesión.





