Los bloques dialoguistas comenzaron a controlar los tiempos de la Cámara alta, modificaron iniciativas impulsadas por la Casa Rosada y limitaron la cantidad de proyectos que llegarán al recinto en cada sesión.
La conducción legislativa de Patricia Bullrich en el Senado quedó bajo presión luego de que sectores aliados empezaran a modificar, demorar y condicionar proyectos considerados prioritarios para la Casa Rosada. Lo que durante las sesiones extraordinarias parecía una mayoría ordenada comenzó a mostrar fisuras y derivó en un escenario donde los bloques dialoguistas manejan buena parte de los tiempos parlamentarios.
Uno de los casos más visibles fue el de la denominada ley de inviolabilidad de la propiedad privada, una iniciativa que sufrió cambios, correcciones y postergaciones durante las últimas semanas. Legisladores cercanos al oficialismo cuestionaron la falta de acuerdos previos y advirtieron que los textos enviados desde Balcarce 50 llegan al Senado sin los consensos necesarios para garantizar su aprobación.
La situación generó malestar entre sectores que acompañaron varias iniciativas del Gobierno y que ahora decidieron recuperar margen de negociación. Incluso comenzaron a reactivarse canales informales entre algunos senadores y funcionarios nacionales para evitar quedar atrapados en disputas internas que complican el tratamiento de proyectos estratégicos.
Propiedad privada, Hojarasca y Adorni complicaron el escenario oficialista
Entre los límites que los aliados ya trasladaron al oficialismo aparece una regla política clara: cada sesión incluirá, como máximo, un proyecto de alto interés para el Ejecutivo. Esa decisión impactó sobre iniciativas como la ley de propiedad privada y el proyecto Hojarasca, impulsado por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, que también sufrió modificaciones durante su recorrido parlamentario.

En paralelo, la crisis política generada por la situación del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, agregó tensión a la agenda legislativa. Los recientes acercamientos entre Bullrich y el jefe de la bancada kirchnerista, José Mayans, despertaron preocupación entre sectores dialoguistas que observan con desconfianza algunos movimientos dentro de la Cámara alta.
Mientras tanto, el Senado se prepara para nuevas discusiones que prometen exponer las dificultades del oficialismo para sostener el control parlamentario. Con proyectos modificados, dictámenes demorados y aliados cada vez más exigentes, el Gobierno enfrenta un escenario muy distinto al que encontró durante los primeros meses de gestión.





