Diputados alineados con Cristina Kirchner criticaron a legisladores vinculados a Jalil, Jaldo y Sáenz, que facilitaron el tratamiento del proyecto impulsado por el Gobierno nacional. La votación profundizó la división interna del peronismo.
La aprobación de la reforma laboral en la Cámara de Diputados reactivó el conflicto entre el sector que responde a Cristina Fernández de Kirchner y los gobernadores peronistas que mantuvieron acuerdos parlamentarios con el oficialismo. Legisladores del bloque Unión por la Patria señalaron que representantes vinculados a los mandatarios de Catamarca, Tucumán y Salta ocuparon sus bancas y contribuyeron al quórum necesario para iniciar el debate, lo que permitió avanzar con el tratamiento del proyecto.
Desde el kirchnerismo, referentes como la diputada Julia Strada y la legisladora Mayra Mendoza cuestionaron el posicionamiento de esos sectores y advirtieron sobre el impacto político de la votación. También plantearon que la decisión de habilitar el debate favoreció la aprobación de puntos centrales de la reforma, entre ellos el Fondo de Asistencia Laboral, uno de los ejes de la iniciativa impulsada por el Gobierno de Javier Milei.
En respuesta, dirigentes cercanos a los gobernadores defendieron su postura y señalaron que las provincias mantuvieron una estrategia propia en el Congreso. El conflicto expuso diferencias sobre el rol del peronismo frente al Gobierno nacional y abrió un nuevo escenario de tensión interna, en momentos en que el espacio busca reorganizar su estructura política y definir su estrategia de cara a los próximos procesos electorales.






