Legisladores de Fuerza Patria y las centrales CGT, CTA y ATE coordinaron una posición unificada frente al proyecto del Gobierno. El espacio definió acciones parlamentarias y una movilización para el jueves 18 de diciembre en Plaza de Mayo.
Durante la última semana, senadores y diputados justicialistas mantuvieron reuniones con referentes sindicales para ordenar una respuesta común a la reforma laboral que impulsó el presidente Javier Milei y que ingresó al Senado. Las partes coincidieron en rechazar los ejes centrales del texto y en evitar fisuras en el posicionamiento público y legislativo.
El punto de mayor dureza lo marcó la CGT, conducida por Jorge Sola, Christian Jerónimo y Octavio Argüello, que convocó a una marcha el 18 de diciembre para expresar el rechazo en la calle. Desde la central señalaron que el proyecto incluyó artículos inconstitucionales y anticiparon un conflicto judicial si avanzó. Además, anunciaron contactos con delegaciones provinciales, gobernadores y legisladores para sostener una postura homogénea en todo el país.
En el plano parlamentario, la CGT se reunió con el bloque de senadores justicialistas y con diputados de origen sindical y pidió rechazar la iniciativa. El senador Mariano Recalde afirmó que el bloque no apoyará medidas que perjudiquen a los trabajadores y que buscará ampliar el frente opositor. En encuentros posteriores, CTA y ATE calificaron la reforma como un ataque al sistema laboral y cuestionaron su impacto sobre el empleo registrado; Hugo “Cachorro” Godoy advirtió a gobernadores que respaldar la reforma y el Presupuesto 2026 afectará recursos provinciales.
En paralelo, el peronismo avanzó en una agenda propositiva. Los bloques legislativos trabajaron en una iniciativa propia de modernización laboral, mientras la UTEP elaboró un estatuto del trabajador de la economía popular. El espacio definió combinar acción legislativa y movilización para enfrentar el proyecto oficialista y ordenar una alternativa común de cara al debate.






