Tras más de 16 horas de sesión, el oficialismo y bloques dialoguistas reunieron 42 votos a favor y 30 en contra en general. El proyecto avanzó con cambios de último momento y ahora deberá definirse en la Cámara baja.
El Senado dio media sanción a la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional, luego de una jornada extensa que se prolongó durante más de 16 horas. Con 42 adhesiones y 30 rechazos, sobre 72 presentes, el oficialismo logró imponerse al kirchnerismo y asegurar el pase del texto a la Cámara de Diputados, donde se definirá su sanción definitiva. En la votación en particular, el respaldo se sostuvo con variaciones en distintos artículos, aunque siempre con mayoría favorable.
Durante el debate, el oficialismo introdujo modificaciones en las últimas 48 horas. Entre los cambios se incluyó la eliminación del artículo que contemplaba alivios en Ganancias para grandes empresas, la continuidad —con topes— de los aportes compulsivos a sindicatos y cámaras empresariales, el mantenimiento del 6% destinado a obras sociales y ajustes al Fondo de Asistencia Laboral (FAL) vinculado a indemnizaciones. Además, se incorporó como anexo el traspaso de la justicia laboral a la Ciudad de Buenos Aires, punto que generó cuestionamientos reglamentarios y tensiones políticas internas.
El debate dejó posturas contrapuestas. Desde el oficialismo, la presidenta de la comisión de Trabajo, Patricia Bullrich, sostuvo que la legislación vigente resultaba obsoleta y defendió la necesidad de dar previsibilidad para reducir la litigiosidad. En cambio, referentes del kirchnerismo como José Mayans y Mariano Recalde advirtieron que la iniciativa afectaba derechos laborales y podía derivar en mayor conflictividad judicial. La votación en particular mostró diferencias artículo por artículo, con respaldos que oscilaron entre 38 y 44 votos afirmativos, aunque el núcleo de 42 voluntades permitió consolidar la media sanción.






