El Senado tratará el proyecto desde el miércoles y el Gobierno aceptará pocas modificaciones sindicales. La central obrera evalúa una movilización.
El debate por la reforma laboral entró en una etapa decisiva con versiones sobre ajustes al texto que buscarán asegurar el apoyo de los gobernadores. El oficialismo postergará la reducción de impuestos a grandes empresas para evitar una merma cercana a $1 billón en los fondos coparticipables, medida que generó resistencia en las provincias. El proyecto comenzará a discutirse en el Senado el próximo miércoles.
A la CGT le concederán sólo dos puntos vinculados a su financiamiento: quedarán a salvo las cuotas solidarias y se eliminará el artículo que bajaba del 6% al 5% la contribución patronal a las obras sociales, recorte que implicaba una pérdida de hasta 700 millones de dólares anuales. En cambio, seguirán los límites al derecho de huelga en servicios esenciales, la prioridad de convenios por empresa y las restricciones a las asambleas, ejes que el sindicalismo rechaza.
Ante este escenario, el Consejo Directivo cegetista analizará hoy una movilización al Congreso y sectores duros como la UOM y la CATT impulsarán paros parciales. Desde el Gobierno señalaron que aceptarán protestas pero no un paro general, mientras mantienen bajo reserva el texto final. La pulseada definirá si la iniciativa avanza con los votos provinciales o queda atrapada en un nuevo conflicto político y gremial.




