El sector alineado a Axel Kicillof impulsó a la vicegobernadora Verónica Magario como candidata para presidir el partido, mientras que el kirchnerismo promovió al intendente Federico Otermín como figura de unidad. La continuidad de Máximo Kirchner quedó debilitada y creció la presión por convocar a elecciones internas.
Un referente del espacio más cercano al gobernador Axel Kicillof sintetizó la tensión interna con una frase contundente: no entregarán la conducción del PJ Bonaerense a Máximo Kirchner ni a dirigentes de su órbita. En ese clima, el ministro de Gobierno Carlos Bianco sostuvo que la presidencia debe recaer en alguien alineado con el mandatario provincial y mencionó a Verónica Magario como opción con respaldo político y representación directa del Ejecutivo. También abrió la puerta a un escenario de elecciones partidarias para definir la conducción.
Del otro lado, el kirchnerismo promovió al intendente de Lomas de Zamora, Federico Otermín, a quien presentaron como punto de equilibrio. Su nombre circuló desde las negociaciones por las listas legislativas, donde actuó como interlocutor entre la gobernación, el massismo y el entorno de Cristina Kirchner. Aunque mantiene diálogo con todos los sectores, dirigentes cercanos a Kicillof señalaron que Otermín respondía a un esquema político distinto y cuestionaron que pudiera convertirse en figura de unidad. También volvió a mencionarse al intendente de Pilar, Federico Achával, aunque sin confirmaciones sobre su eventual postulación.
En paralelo, creció la percepción de que Máximo Kirchner buscaba una salida negociada ante la imposibilidad de renovar su mandato. En el entorno del diputado señalaron que la intención de seguir al frente del partido funcionaba como gesto político para evitar un desplazamiento abrupto. En La Plata avanzó la idea de convocar a elecciones internas, con fecha estimada entre febrero y marzo, para ordenar la disputa y reactivar la vida orgánica del PJ. Según dirigentes del peronismo bonaerense, la definición deberá estar resuelta antes de que termine el año o a inicios del 2026, en un contexto donde la conducción partidaria sigue atravesada por tensiones persistentes.






