Las últimas marchas frente al Congreso contra la reforma laboral mostraron una convocatoria menor a la esperada y abrieron un debate interno entre organizaciones sociales y piqueteras. Dirigentes del sector reconocen desgaste, pérdida de legitimidad y dificultades para movilizar frente al gobierno de Javier Milei.
La discusión surgió tras las tres movilizaciones realizadas durante el tratamiento legislativo de la reforma laboral, donde la participación resultó inferior a la de otras etapas. Referentes de organizaciones territoriales admitieron que dentro del espacio existe una revisión sobre las formas de resistencia y las estrategias de movilización frente a un escenario político distinto al de años anteriores.
Debate interno en las organizaciones
Dirigentes consultados dentro del universo de movimientos sociales reconocieron que el sector atraviesa una etapa de autocrítica y revisión política. Algunos referentes admitieron que existe desgaste en la relación con parte de la opinión pública y cuestionamientos vinculados al manejo de programas sociales.
El debate también se profundizó tras el avance judicial en causas que involucran a dirigentes piqueteros. La Justicia elevó a juicio oral el expediente contra Eduardo Belliboni y otros referentes del Polo Obrero, acusados de presunta administración fraudulenta y extorsión vinculada a fondos del programa Potenciar Trabajo.
Discusión sobre el modelo de organización
Otro eje de análisis dentro de las organizaciones gira alrededor de la política de planes sociales y el rol del Estado en la economía popular. Algunos sectores sostienen que la asistencia estatal debe continuar, mientras otros plantean la necesidad de avanzar hacia nuevas formas de organización laboral y productiva.
Entre las iniciativas en debate aparecen proyectos de articulación con empresas para generar trabajo en sectores como el cuidado de adultos mayores, propuestas que algunos dirigentes describen como parte de una estrategia de reconversión del movimiento social.
La pérdida de capacidad de movilización
El punto más visible del debate interno es la caída en la capacidad de convocatoria. Las marchas frente al Congreso durante el debate de la reforma laboral reunieron una asistencia muy inferior a la de movilizaciones registradas en años anteriores.
Dirigentes sociales reconocen que en los barrios populares aparece una combinación de cansancio, temor por los operativos de seguridad y cierto escepticismo político. En paralelo, algunos referentes también cuestionan la falta de una estrategia clara para organizar la protesta callejera en el nuevo escenario político.
Un cambio político y social más amplio
Dentro de las organizaciones existe la percepción de que la crisis no se limita al conflicto con el gobierno libertario. Algunos dirigentes consideran que los movimientos sociales, el sindicalismo y la dirigencia política atraviesan una crisis de representación frente a cambios estructurales en el mundo del trabajo.
En ese contexto, el interrogante que atraviesa al sector es cómo reconstruir capacidad de organización y representación social cuando la movilización ya no genera el mismo impacto político que en años anteriores.





