miércoles 18 de septiembre de 2019 - Edición Nº191

Opinión | 10 jun 2019

Rincón Bomba: Llega la esperada sentencia


Por:
Vidal Mario (*)

Mientras la causa Napalpí desde hace quince años está cubierta de telarañas en el Juzgado Federal de Resistencia, medios periodísticos difunden una grata noticia.

La misma consigna que antes de la próxima feria judicial el Juzgado Federal N° 1 de Formosa dictaría una sentencia relacionada con la causa Rincón Bomba.

Se trata del expediente sobre la masacre de indios pilagá perpetrada en octubre de 1947 por Gendarmería Nacional, con apoyo de un avión de la Fuerza Aérea Argentina.

Los alegatos tuvieron lugar el pasado 28 de mayo en la Sala de Audiencias del referido tribunal, con presencia de caciques de todas las comunidades de la etnia damnificada.

Finalizados los alegatos se llamaron a autos para dictar sentencia de primera instancia, la cual se produciría antes de la feria judicial de julio próximo.

“La indemnización y su forma de distribución ha generado en el pueblo pilagá la necesidad de recibirla proporcionalmente y en forma directa para evitar desvíos, y sin intermediarios para evitar actos de corrupción”, señala un comunicado.

Dicho escrito, expedido por dirigentes de la citada etnia, añadió que la decisión de que la indemnización se distribuya de la manera señalada “se fijó en un petitorio que con más de dos mil firmas fue presentado en el juzgado”.

El gobierno de Perón silenció la masacre de Rincón Bomba, pero cuando ya no pudo hacerlo le echó la culpa al político y empresario salteño Robustiano Patrón Costa.

Durante mucho tiempo se ocultó, igualmente, la Orden del Día N° 1657 que el 16 de octubre de 1947 emitió la Agrupación Transporte de la Fuerza Aérea Argentina.

En la misma se disponía el envío de un avión desde El Palomar hacia el teatro de operaciones.

El aparato fue tripulado por el teniente Abelardo Sergio Como, el alférez Carlos Smachetti, los mecánicos Bravo Bocaz y Humberto Albani, y el radiooperador Alejandro Dubini.

Cincuenta años después (1997) un libro oficial sobre la historia de la Fuerza Aérea Argentina recordó la participación de ese avión en el ataque a los aborígenes formoseños.

Bajo el título “De un avión y de lanzas: el último malón”, el capítulo XI del Tomo II señaló:

“La intervención prevista para el avión JU-52T-153 fue tanto para el transporte de refuerzos en personal y material para las guarniciones de Gendarmería como para el reconocimiento del terreno y localización de los revoltosos”.

El texto destacó además que el avión hizo escala en el aeropuerto de Resistencia para sacar una de las puertas y colocar en una ametralladora Colt calibre 7.65 mm.

Con éste letal armamento, desde el aire se ametralló a los originarios que huían hacia los montes.

“Así ocurrió y así acabó el último malón, el enfrentamiento de la lanza contra el avión, de la barbarie contra la civilización”, terminó diciendo el escrito.

Las pruebas de Napalpí

Mientras cosas muy positivas suceden en la justicia federal de Formosa en relación con la causa Rincón Bomba, cosas muy negativas suceden en la justicia federal de Resistencia en relación con la causa de la masacre de Napalpí.

En abril de 2006, en nombre del Estado Argentino la Procuración del Tesoro de la Nación rechazó la demanda que en el 2004 presentó la Asociación Comunitaria La Matanza.

En el 2014, diez años después de ese rechazo del gobierno de Néstor Kirchner, crearon en la Fiscalía Federal del Chaco una “unidad de derechos humanos”.

La misma se puso a “recolectar pruebas” que permitan un “pedido de juicio por la verdad”, conducente a declarar crimen de lesa humanidad el suceso de Napalpí.

En su “búsqueda de pruebas” inclusive “descubrieron” un par de dudosos “sobrevivientes” de la masacre, los cuales aportaron testimonios tan dudosos como ellos.

¿Qué más pruebas buscan?. Ya fueron presentadas en Mesa de Entradas del Juzgado Federal de Resistencia el 1 de febrero de 2011, es decir, hace ocho años.

“Napalpí: presentaron a la justicia las pruebas documentales de la masacre”, informó el diario “Norte” en su edición del día 3 de febrero de 2011.

Sobre la masacre de Napalpí ya no hace falta seguir perdiendo tiempo en buscar pruebas porque las mismas ya están desde hace años en aquella sede judicial.

Con las pruebas a su disposición desde hace años, ya no hay justificativos para que la justicia federal chaqueña no se mire en el espejo de la justicia federal formoseña.

(*) Periodista, Historiador.

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