miércoles 13 de noviembre de 2019 - Edición Nº247

Opinión | 29 jun 2019

Cristina en el Chaco: no confundir el fervor militante con la obsecuencia


Por:
Roberto Espinoza (*)

Es muy fuerte observar la devoción que genera Cristina Fernández en muchísima gente. Se viralizó un vídeo sobre la llegada de la ex Presidenta a la provincia. Ese fanatismo por verla, por tocarla, sólo es comparable a la que genera una estrella de rock, o una megafigura del deporte. No existe otro líder político en el país que provoque eso.

Pero una cosa es el fanatismo, y otra  muy distinta es la obsecuencia. Esa que rodeó mucho tiempo a CFK en sus dos mandatos. Algo que le termina haciendo más daño que generarle beneficio alguno.

Muchos de sus más enfervorizados seguidores tienen para con ella una liturgia religiosa, una lógica dogmática que los hace pensar en que "todo lo que decida o haga Cristina está bien". Eso es muy nocivo. No solo para el Cristinismo, si no para cualquier líder político. Porque la premisa imperante sería los adeptos que no discutan por encima de una masa pensante que fomente el debate sobre cualquier tema, aún cuando se piense diferente a la líder.

El Peronismo desde la recuperación democrática a esta parte se caracterizó por los siguientes rasgos:

-Fue conservador con Italo Lúder.

-Fue neoliberal con Carlos Menem.

-Fue conservador popular con Eduardo Duhalde.

-Fue progresista con Néstor Kirchner.

¿Y con Cristina? Fue solo obediente.

Hablaría mal de un líder querer contar con militantes que solamente le obedezcan. Lo ideal sería que el líder sea acompañado por seguidores por convicción. Y si esos seguidores no están de acuerdo con el líder, que puedan expresarlo. No debe bregarse más la uniformidad del discurso. No puede creerse más en los discursos únicos.

¿Fuerte los dos párrafos anteriores, no? No son de mi autoría. Fueron dichos por Alberto Fernández en una entrevista con Radio con Vos durante esta semana.

¿UN DIPUTADO DEBE SER UN SÚBDITO OBEDIENTE DEL LÍDER O UN CONVENCIDO?

Muchos militantes de Cristina en el Chaco desoyen ese consejo saludable que baja Alberto Fernández. Muchos de ellos aplaudieron, o avalaron, cuando Jorge Capitanich reconoció que es Cristina la que deberá decidir los nombres de las listas a candidatos a legisladores nacionales del Frente de Todos en la provincia. Sin embargo Alberto Fernández disiente con esta postura.

Para el precandidato a Presidente del Frente de Todos las listas son discusiones territoriales que deben darse dentro de cada provincia. "Quiero que sea así, porque la Argentina es un país federal, mientras que nosotros seguimos declamando el federalismo pero no nos portamos como si lo fuera", fundamentó Fernández.

"Por eso quiero que los entrerrianos elijan sus candidatos a legisladores nacionales de acuerdo a la lógica entrerriana, lo mismo los sanjuaninos", ejemplificó  Fernández al remarcar que el secreto a la hora de optar por legisladores que lo acompañen en su Frente está en "convencerlos de mi política, no en que yo los ponga con el dedo".

Para disipar cualquier duda sobre la metodología de elección de los legisladores nacionales del FDT precisó: "no quiero súbditos, no quiero diputados que levanten la mano porque yo soy el que mando. Quiero diputados que levanten la mano porque lo que yo digo es lo razonable".

Esa definición contundente de Fernández se contrapone con la postura de varios dirigentes y militantes que pugnaban por ser los "más obedientes" de la línea que baja Cristina.

Alberto, en cambio, pide menos obediencia y más racionalidad.

(*) Licenciado en Periodismo

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