lunes 11 de noviembre de 2019 - Edición Nº245

Opinión | 11 ago 2019

¿Coqui hubiera hecho algo distinto si hubiera ocupado el lugar de Peppo en diciembre del 2015?


Por:
Roberto Espinoza (*)

A un día de las PASO nacionales Domingo Peppo volvió a insistir que le hubiera gustado gobernar en un contexto mucho más favorable que el que le tocó transitar desde que asumió el mando del ejecutivo chaqueño. Para el gobernador resulta todo un logro que pese a un contexto macroeconómico nacional cuesta abajo y las contingencias climáticas de este año, la provincia no sufrió a la hora de enfrentar los salarios estatales ni tuvo que acudir a recortes de personal. Chaco no se incendió, pese a convivir con una administración central de otro tinte político.

En definitiva Chaco no fue Santa Cruz, que sufrió la discriminación del ejecutivo nacional por "portación de apellido" como lo denunció su gobernadora Alicia Kirchner y que por ello la provincia patagónica tuvo serios problemas hasta para efectivizar los haberes de sus empleados. Para no incendiarse, más allá de los distanciamientos políticos, el gobierno chaqueño debió tener vínculos aceitados con el gabinete Macrista en el orden nacional. ¿Acaso puede hacer otra cosa una provincia como Chaco, cuyo engranaje salarial muestra una gran dependencia de los adelantos coparticipables que debe pedir a la Nación?

A partir de la hipótesis que se plantea en el párrafo anterior surge un interrogante de la mano de la ucronía: ¿Qué hubiera pasado si en lugar de Domingo Peppo, el que asumía el 10 de diciembre del 2015 era Jorge Capitanich? ¿Cuál podría haber sido el escenario de Coqui conduciendo a la provincia bajo la presidencia de Mauricio Macri? Se sabe, la ucronía es la reconstrucción histórica basada en hechos posibles pero que no sucedieron.

Basado en la lógica política que impera en el modelo Macrista se pueden trazar varias lecturas conjeturales del campo complejo que hubiera soportado Capitanich si gobernaba la provincia en el mismo contexto que tuvo que sortear Domingo Peppo.

DISCRIMINADO POR K

Así como Alicia Kirchner fue proscripta por portación de apellido, Capitanich hubiera tenido el mismo tratamiento de parte de la gestión nacional pero por ser un nombre propio emparentado con la gestión que antecedió a Mauricio Macri.

El recuerdo que más pegó a nivel nacional de Capitanich al frente de la jefatura de gabinete de CFK fue haber roto un Clarín en plena conferencia de prensa. Seguramente por eso los ataques editoriales del diario porteño hubiera llevado a la gestión Macri, siempre tan dispuesto en su presidencia a complacer a los intereses del grupo mediático, a "castigar" al que realizó la "afrenta" de romper el periódico de Magneto. Todo hace indicar que a Coqui le hubiera pasado lo mismo que Alicia Kirchner.

¿Si en lugar de Alicia Kirchner la gobernadora santacruceña hubiera sido la"Lilita" Mariana Zuvic, alguien piensa seriamente que la Nación hubiera dejado que se incendie esa administración provincial? Esa postura contrafáctica puede emplearse también ante una situación antagónica: a Santa Cruz se la dejó incendiar para "visibilizar" ante la mirada nacional lo que es la resultante de una gestión K. Esa observación posible del ámbito nacional tranquilamente hubiera ocurrido en un Chaco gobernado por Capitanich.

SIN LA BILLETERA DE LA "TÍA RICA"

Gustavo Martínez dijo durante la semana que hay que valorar la gestión de Domingo Peppo, porque con una macroeconomía muy adversa logró mantener a la provincia en orden. Según Martínez el gobernador no tuvo los ingresos que venían de la tía rica de la Nación (en obvia referencia a los cuantiosos recursos que recibía el Chaco cuando CFK ocupaba el Sillón de Rivadavia) que sí tuvo Jorge Capitanich. "Con la ayuda de esos recursos de la tía rica gestiona cualquiera", concluye Martínez a la hora de exponer las diferencias entre los fondos nacionales que fluían durante la gobernación de Capitanich y la merma en términos reales de las transferencias automáticas que sobrevino con la llegada de Mauricio Macri a la Casa Rosada.

¿Pero tiene razón Gustavo Martínez? Sí. En términos reales Chaco recibió más recursos durante la etapa de Capitanich que en la de Peppo. Para entender este vale aclarar que los fondos nacionales se dividen en fondos discrecionales-transferencias no automáticas- y fondos coparticipables-automáticas-. En un reciente informe de la cartera de Hacienda chaqueña-con datos oficiales de Nación- se precisa que durante el Ejercicio 2015 con CFK en la presidencia y Jorge Capitanich en la provincia los fondos no automáticos representaba el 66, 6 % de los recursos totales de la provincia, muy por encima de los recursos coparticipables que rondaban el 33, 4 %.

Peppo tuvo un contexto diametralmente opuesto. En el 2015 la economía creció un 2.1 %. En cambio en el 2018 la caída económica del producto a nivel país fue de un 2.6 %. No sorprende entonces que el Chaco de Peppo tuvo ese año una merma importante de fondos nacionales en términos reales. La provincia percibió un 40 % de transferencias no automáticas y un 60 % de los recursos provinciales se corresponden a los fondos coparticipables. Casi una proporción inversamente opuesta a la que tuvo Capitanich en el 2015.

Todo es un círculo vicioso: Macri quiere bajar la inflación enfriando la economía, pero al enfriar la economía baja la demanda de consumo, al bajar el consumo baja la producción, al bajar la producción y el consumo baja la recaudación impositiva, al bajar esa recaudación se recauda menos fondos para coparticipar. Ergo, con este este circuito económico bajan los fondos coparticipables.

Con eso tuvo que lidiar Peppo, que en tres de sus cuatro años de gestión se encontró con una economía en recesión. Capitanich tuvo un proceso inverso. Más allá del colapso por el crack inmobiliario del Lehman Brothers en el 2008 que desató una crisis recesiva mundial, Argentina durante la etapa K tuvo más años en crecimiento que recesivos. Es más, Capitanich convivió con periodos en donde el país crecía a "tasas chinas".

En cambio Peppo ni siquiera puede aferrarse a un 2019 próspero. Todo lo contrario. Un ejemplo basta para entender esto: En el primer trimestre de este año en la comparación interanual con el mismo período del 2018 la provincia perdió en términos reales 1100 millones de pesos. A eso debe sumarse que en el mes de junio 2019 se perdió en términos reales 607 millones de pesos respecto de junio del año pasado. Es decir que en lo que va del año, tan solo tomando esos cuatro meses la provincia perdió en términos reales 1.707 millones de pesos.

No es necesario ser un avezado economista para entender que ese giro de 180 grados que tuvo la caja provincial chaqueña con dos modelos económicos tan disímiles de la gestión nacional generó que la gestión Peppo sufrió una importante caída en términos reales del poder adquisitivo de los recursos provinciales en relación a lo que ocurría durante el período de Jorge Capitanich.

Chaco no es una isla ante la debacle nacional

Cuando el oficialismo chaqueño destaca que el Chaco no tuvo un "incendio social" como en otros distritos, desde el Coquismo duro relativizan esa mirada y apuntan como eje de campaña "volver a recuperar la economía y poner en marcha a la provincia".

Pero, ¿la provincia puede ser tomada como una isla? ¿Acaso el Chaco tiene alguna injerencia en la política económica? No. Guste o no esa potestad le corresponde al ejecutivo nacional de turno. Y a pesar que hasta en el cierre de campaña en Vicente López el Presidente Macri siguió insistiendo con eso "que vamos por el camino correcto", todos los indicadores económicos muestran números que hablan de una catástrofe social. A saber.

-Pobreza Imparable: Según el último registro de la Encuesta Permanente de Hogares hay en total en el país 13.800.000 personas pobres, con un aumento en 12 meses de 3.600.000 nuevos pobres. En tanto, los indigentes urbanos suman 2.900.000, con un incremento de casi un millón de nuevos indigentes. En el 2015 la pobreza era del 29 % según la UCA, en la actualidad sobrepasa el 34 %.

-Inflación incontenible: Según las mediciones actualizadas del INDEC, la Inflación que dejó CFK en el 2015 fue del 27 %. En junio del 2019 muestra una inflación interanual del 56 %.

-Endeudamiento Feroz: La deuda pública en el 2015 era de US $ 240 mil millones; en este 2019 la deuda ya trepa los 332 mil millones de dólares. En el 2015 la deuda abarcaba al 52.6 % del PBI nacional; en la actualidad la deuda ya abarca al 88.8 % del PBI.

-Devaluación brutal: el dólar oficial el 10 de diciembre del 2015 estaba en 9.80 pesos. En la actualidad el dólar supera la barrera de los 46 pesos.

-Pérdida del poder adquisitivo: según datos oficiales actualizados los salarios en términos reales en toda la gestión K crecieron un 19 %; en tres años y medio de Macri cayeron los salarios en términos reales un 21 %. Es decir que tenemos un salario en términos reales inferior a lo que teníamos en el 2003.

-Desempleo incontenible: CFK dejó un 7 % de desempleo. Con Macri tenemos un 10. 1 %. Es el registro de desempleo más alto desde el 2006. Según registros oficiales que se difundieron en junio de este año, hay 7.2 millones de argentinos con problemas de empleo.

-Baja del consumo de productos esenciales: en el 2015 se consumía 59 kilos de carne por persona en un promedio anual. En la actualidad se consume 50 kg de carne per cápita en promedio por año. En el 2015 se consumía 217 litros de leche, en el 2019 se consume 133 litros de leche en promedio por persona por año.

Más allá de algunas políticas contracíclicas que desarrolla actualmente el gobierno chaqueño para menguar esa debacle económica nacional, queda claro que el Chaco, como todas las provincias, no tienen incidencia alguna en la política económica, cambiaria, monetaria, inflacionaria, etc que traza la Nación. O sea, el Chaco de Coqui hubiera tenido que lidiar con las mismas vicisitudes actuales. Todo eso de modificar la política económica que se promete desde el Coquismo no es más que una esperanza ante el eventual triunfo de Alberto Fernández en las presidenciales. Algo con lo que también se ilusionan desde el Peppismo.

El "traidor" Coqui

Gracias éste "traidor" muchos intendentes pudieron desarrollar obras en sus localidades, expresó Peppo en sus últimos discursos antes de la veda por las PASO que se celebrarán mañana. El gobernador fue tildado de "traidor" por el Coquismo más extremo, entre otras cosas por avalar la firma del pacto fiscal ideado por la gestión Macri en los últimos meses del 2017.

Sin embargo, vale recordar que fue Daniel Capitanich-hermano de Coqui- el que firmó dicho pacto fiscal entre el gobierno nacional y la provincia allá por noviembre del 2017. No sólo eso, por esa fecha el vicegobernador confesaba que "Coqui lo asesoró" a la hora de analizar los detalles en torno a dicho pacto. Nadie desde el Coquismo duro tildó a su líder como "traidor" por ello. No hay elementos serios para eso. Como tampoco los hay para calificar de ese modo al gobernador, cuando se conoce-o se debería conocer- que el Chaco no tiene, se insiste, plataforma como para "plantarse" ante una bajada de línea nacional (aunque eufemísticamente se lo denomine consenso).

¿Coqui hubiera firmado el pacto fiscal propiciado por el gobierno nacional o se hubiera aferrado al discurso "resistiendo con aguante" que muchas veces exhibe en la actualidad? La primera respuesta se puede inferir a lo que nos decía hace un tiempo un importante ex funcionario de Capitanich en la gobernación chaqueña: "Coqui sabe como nadie que Chaco depende en demasía de los recursos nacionales, y ni de casualidad tendría el discurso contestatario que muestra en estos tiempos".

En esa línea, otro dato a tomar en cuenta es que en su momento Capitanich no reclamó a la gestión de CFK la devolución del porcentaje del 15 % de Coparticipación Federal. ¿Por qué no lo hizo? Por lo de siempre: Chaco no tiene bases sólidas para plantarse ante el ejecutivo nacional. Igual que ahora. Plantarse podría implicar retrasos en el pago a estatales. ¿Se imaginan el clima social que habría en la provincia si los docentes o estatales en general no cobraran su sueldo por dos o tres meses como pasó en Santa Cruz?

Esta posibilidad no representa en sí una crítica para con el actual intendente de Resistencia si no que es una descripción pragmática de cómo un gobernante, sobre el que recae la responsabilidad de conducir una provincia, debe adecuar su discurso priorizando el bien común general antes que sus retóricas ideológicas.

Lo medular pasa por la ausencia de autonomía fiscal de las provincias. Ante esto conviene citar uno de los principales ejes del discurso de Alberto Fernández: "Argentina tiene un federalismo declamativo,

pero es decididamente unitario". Para el precandidato presidencial del Frente de Todos hay que modificar esa "perversión" que permite al ejecutivo nacional de turno "premiar o disciplinar" con el manejo de fondos a las provincias de acuerdo a si se someten o no a los pedidos de la administración central. Ese problema de raíz que explica Fernández sirve para comprender que eso de andar acusando de "traidor" a mandatarios provinciales no es otra cosa que un infantilismo.

Todo esto no hace más que dejar en evidencia ucrónica que una gestión de Jorge Capitanich en la geopolítica nacional actual hubiera tenido igual o peor performance que la de Domingo Peppo. No se trata de nombres propios. Es el modelo actual el que está en discusión. Algo que la dirigencia política debería bregar para erradicar esa matriz unitaria que corroe todo federalismo real e impregna de condicionamientos a cualquier gestión provincial. Sea Peppo, Coqui o Churchill.

(*) Licenciado en Periodismo

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