jueves, enero 15, 2026
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PJ Bonaerense: la sucesión abre una interna clave entre Kicillof, el kirchnerismo y la búsqueda de unidad

Las autoridades del partido se renovarán el 15 de marzo, con cierre de listas el 8 de febrero. El debate interno gira en torno a la sucesión de Máximo Kirchner, el peso del kicillofismo y la capacidad de acordar una conducción unificada.

El Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires ingresó en una etapa decisiva rumbo a la renovación de autoridades, en un contexto atravesado por disputas de poder internas. Con el calendario ya definido, el peronismo bonaerense dispone de pocas semanas para resolver si avanza hacia una lista de consenso o si habilita una interna partidaria con final abierto.

Dentro del armado que responde al gobernador Axel Kicillof, la figura que aparece mejor posicionada es la vicegobernadora Verónica Magario. Con fuerte anclaje territorial en La Matanza y el respaldo del Movimiento Derecho al Futuro, que nuclea a cerca de 40 intendentes, Magario expresó públicamente su intención de conducir el PJ bonaerense y cuenta con avales clave dentro del oficialismo provincial.

Sin embargo, su postulación enfrenta resistencias del cristinismo. En el entorno de Cristina Fernández de Kirchner y de Máximo Kirchner cuestionan que Magario no reúna hoy las condiciones de figura de síntesis. Desde ese sector remarcan el desgaste interno y rechazan que el control partidario quede plenamente alineado con la estrategia política de Kicillof.

Ante ese escenario, comenzó a ganar fuerza el nombre del intendente de La Plata, Julio Alak, como posible alternativa de consenso. Con trayectoria extensa dentro del peronismo y vínculos fluidos con distintos sectores, Alak aparece como un dirigente capaz de trascender la grieta interna entre el kicillofismo y La Cámpora. En el mismo espacio se mencionan también a Gabriel Katopodis y Mariano Cascallares, aunque con menor consenso transversal.

La discusión excede los nombres propios y expone una disputa estratégica: quién controla el partido y cómo se articula el proyecto bonaerense con una eventual proyección nacional de Kicillof. El gobernador busca despegarse de la conducción formal del PJ para concentrarse en un armado político más amplio, mientras el kirchnerismo intenta preservar cuotas de poder en la estructura partidaria.

Si no prospera un acuerdo integral, la alternativa será una interna partidaria, un escenario que muchos dirigentes prefieren evitar pero que podría anticipar las tensiones rumbo a 2027. Lo que se defina antes del 8 de febrero, con la presentación de listas, marcará no solo la conducción del PJ Bonaerense, sino también el equilibrio de fuerzas del peronismo en el distrito más grande del país.

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