El oficialismo no consiguió dictamen por el rechazo de senadores del PRO, la UCR y el peronismo disidente. En la Casa Rosada interpretaron que los aliados buscan mejorar sus condiciones antes de discutir la reforma electoral.
El proyecto de Súper RIGI, que ya contaba con media sanción de Diputados, quedó frenado en el plenario de las comisiones de Presupuesto y Hacienda, Economía Nacional y Legislación General. La negativa de último momento de Maximiliano Abad, Carlos Espínola, Martín Goerling y Victoria Huala impidió que La Libertad Avanza reuniera las firmas necesarias.
Los aliados reclamaron protección para proveedores locales
Los senadores exigieron modificar el criterio de precio y calidad utilizado para contratar bienes y servicios. Su propuesta establece que una oferta extranjera no pueda imponerse cuando supere en menos de un 15% el valor presentado por un proveedor nacional bajo condiciones equivalentes. El planteo busca evitar que los beneficios del régimen favorezcan principalmente a productos importados.
Dentro del oficialismo aparecieron cuestionamientos al manejo de las conversaciones parlamentarias y algunas voces responsabilizaron a Patricia Bullrich, presidenta del bloque libertario en la Cámara alta. La dirigente respondió que, si las modificaciones dificultaban demasiado el trámite, el Gobierno podía conservar el RIGI vigente y abandonar la ampliación propuesta.
La discusión electoral quedó atada a la negociación legislativa
La Casa Rosada consideró que el traspié podría anticipar nuevas dificultades para eliminar las PASO antes de las elecciones de 2027. El Ejecutivo pretende avanzar en comisión el 15 de septiembre y llegar al recinto durante octubre, ya que descarta trasladar el debate a diciembre por la tensión política y social que suele concentrarse a fin de año.
El Gobierno también observa los movimientos del PRO y Mauricio Macri como parte de esa negociación. Las declaraciones de Fernando de Andreis sobre una eventual candidatura del expresidente fueron vinculadas con las conversaciones por un acuerdo electoral en la Ciudad de Buenos Aires. Para el oficialismo, el verdadero nivel de respaldo de sus aliados quedará expuesto cuando deban votar la reforma política.





