La senadora reclamó que el jefe de Gabinete presente de inmediato su declaración jurada y obligó al Presidente a salir públicamente en defensa del funcionario. En el karinismo hablaron de una nueva “guerra” interna dentro de La Libertad Avanza.
La interna libertaria volvió a escalar después de que Patricia Bullrich cuestionara públicamente la estrategia del Gobierno frente a la investigación judicial que involucra al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, por presunto enriquecimiento ilícito. La senadora reclamó que el funcionario adelante la presentación de su declaración jurada y desató malestar dentro del entorno de Karina Milei, donde interpretaron el movimiento como un desafío político directo.
La presión pública de Bullrich obligó al presidente Javier Milei a intervenir desde Estados Unidos para sostener políticamente a Adorni. “Ni en pedo se va”, afirmó el mandatario durante una entrevista televisiva, donde además adelantó que el funcionario presentará su declaración jurada antes del plazo previsto para el 31 de julio. Según trascendió, el Gobierno analiza concretar esa presentación dentro de los próximos 30 días, aunque todo quedará atado a la evolución de la causa judicial.
La jugada de la exministra expuso diferencias internas que hasta ahora permanecían soterradas dentro del oficialismo. Bullrich decidió avanzar sin coordinar previamente con Karina Milei y solo habló del tema con el Presidente, en una maniobra que varios sectores libertarios interpretaron como un gesto de autonomía política frente al núcleo duro karinista.
Enojo en el karinismo
Las declaraciones de Bullrich generaron un fuerte malestar en el entorno de la secretaria general de la Presidencia. Fuentes cercanas a Karina Milei aseguraron que el cuestionamiento público cayó “como una bomba” dentro del Gobierno y varios funcionarios consideraron innecesario exponer el tema cuando, según entendían, la crisis empezaba a perder intensidad mediática.
Dentro del karinismo cuestionaron especialmente el tono elegido por la senadora para presionar a Adorni. “¿Cómo lo va a apurar así? Está todo mal”, resumió uno de los dirigentes consultados por el medio. Otros funcionarios recordaron además que Bullrich tampoco avisó al área de Comunicación antes de conceder la entrevista televisiva donde hizo las declaraciones que detonaron la polémica.

En paralelo, sectores cercanos a la ministra defendieron su postura y sostuvieron que el Gobierno necesitaba dar explicaciones rápidas para evitar un mayor desgaste político. Según esa mirada, Bullrich decidió intervenir porque entendía que la continuidad del conflicto judicial empezaba a erosionar la credibilidad del oficialismo.
Una disputa que ya mira a 2027
La tensión interna también alimentó especulaciones sobre el posicionamiento político de Bullrich dentro de La Libertad Avanza y su vínculo con sectores del PRO cercanos a Mauricio Macri. En Casa Rosada algunos dirigentes interpretaron el movimiento como una señal con proyección electoral y un intento de acumular volumen político propio dentro del oficialismo.
El conflicto además reavivó las diferencias entre funcionarios alineados con Karina Milei y otros sectores libertarios que hace tiempo cuestionan el nivel de concentración política dentro del Gobierno. En despachos oficiales comenzaron a hablar abiertamente de una nueva “guerra” interna, con Bullrich como principal figura dispuesta a desafiar la conducción política de la hermana del Presidente.
La próxima reunión de Gabinete, prevista para este viernes en Casa Rosada, aparece ahora como el próximo escenario donde podrían volver a cruzarse las tensiones acumuladas durante los últimos días. Dentro del oficialismo ya descuentan que el tema ocupará buena parte de las conversaciones políticas de la jornada.





