Jefes comunales bonaerenses se reunieron con autoridades de la Conferencia Episcopal Argentina y alertaron por la falta de trabajo, el endeudamiento de las familias y el crecimiento del consumo de drogas en los barrios. También señalaron un aumento en la demanda alimentaria y un deterioro de la clase media.
Intendentes del peronismo bonaerense mantuvieron una reunión con la cúpula de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) y coincidieron en un diagnóstico crítico sobre la situación social y económica que atraviesan los municipios del conurbano. Durante el encuentro, realizado en la sede de la Iglesia, los dirigentes expusieron preocupación por la falta de empleo, el incremento del endeudamiento familiar y las dificultades crecientes para sostener la asistencia alimentaria en los barrios.
Participaron los intendentes Mariel Fernández (Moreno), Jorge Ferraresi (Avellaneda), Andrés Watson (Florencio Varela), Ariel Sujarchuk (Escobar), Fernando Espinosa (La Matanza) y Pablo Descalzo (Ituzaingó), además del ministro bonaerense Gabriel Katopodis y dirigentes sindicales y legislativos. Por parte de la Iglesia estuvieron presentes el titular de la CEA, Marcelo Colombo, y el obispo de Quilmes, Carlos Tissera.
Según trascendió del encuentro, los jefes comunales advirtieron que en los últimos meses comenzaron a detectar una profundización de la crisis social en los distritos más poblados del Gran Buenos Aires. También plantearon que la red de contención conformada por municipios, parroquias, movimientos sociales y la Provincia empezó a mostrar limitaciones para responder a las necesidades básicas de la población.
Preocupación por empleo, drogas y endeudamiento
Durante la reunión, los intendentes describieron situaciones vinculadas a multiempleo, salarios embargados y sobreendeudamiento familiar. Según señalaron, muchas personas sumaron trabajos informales o tareas vinculadas a aplicaciones y delivery, aunque esos sectores comenzaron a mostrar saturación y menor capacidad de absorción laboral.
Los dirigentes además alertaron por el crecimiento del consumo y venta de drogas en barrios populares, especialmente entre jóvenes. Tanto desde los municipios como desde la Iglesia señalaron que la falta de trabajo formal y la precarización económica empujaron a muchos adolescentes hacia economías ilegales vinculadas al narcomenudeo.
La situación de instituciones dedicadas al acompañamiento de personas con discapacidad también apareció entre las principales preocupaciones. Desde la Iglesia recordaron que muchas entidades atraviesan problemas financieros severos por retrasos en transferencias nacionales y remarcaron que algunas comenzaron a enfrentar riesgos de cierre y deterioro en la atención.
Críticas al Gobierno nacional
Dentro de la Iglesia expresaron además preocupación por la pérdida de empleo y el impacto social que genera la falta de trabajo estable. Referentes eclesiásticos remarcaron que el desempleo afecta vínculos familiares, salud mental y condiciones de vida en sectores medios y populares.
Tras el encuentro, algunos dirigentes del PJ bonaerense publicaron mensajes en redes sociales con críticas hacia la política económica nacional. Jorge Ferraresi sostuvo que la situación en los barrios se volvió cada vez más delicada y pidió fortalecer la asistencia alimentaria y laboral. Por su parte, Gabriel Katopodis habló de “mega endeudamiento”, miedo a perder el trabajo y colapso de la clase media.
Aunque la Iglesia mantiene canales institucionales abiertos con funcionarios nacionales, dentro de la CEA reconocieron preocupación por la falta de respuestas concretas frente al deterioro social. Según expresaron durante la reunión, la crisis empezó a reflejarse cada vez con mayor fuerza en los sectores más vulnerables del conurbano bonaerense.





