La Casa Rosada busca resolver las diferencias con la senadora, mientras crecen las versiones sobre una posible candidatura presidencial. Las internas complican la negociación de proyectos clave en el Congreso.
El Gobierno de Javier Milei atraviesa un nuevo escenario de tensiones internas por el enfrentamiento con Patricia Bullrich, cuya relación con la conducción de La Libertad Avanza genera preocupación en la Casa Rosada. Según trascendió desde distintos sectores del oficialismo, el Presidente y su hermana, Karina Milei, consideran necesario avanzar hacia una definición sobre el lugar que ocupará la senadora nacional dentro del espacio libertario. La posibilidad de una reunión para abordar el conflicto comenzó a tomar fuerza, aunque todavía no existe una convocatoria confirmada. Mientras tanto, la administración nacional concentra buena parte de sus esfuerzos en la organización de la visita del papa León XIV, prevista para los próximos días, y posterga las discusiones políticas más sensibles.
El malestar con Bullrich se profundizó después de que la legisladora mantuviera un encuentro con 15 diputados nacionales de su sector, una reunión que fue interpretada por integrantes del oficialismo como una demostración de poder propio. En el entorno presidencial consideran que la senadora busca ampliar su influencia sobre las decisiones legislativas y la distribución de espacios políticos. Las diferencias también alcanzan la conformación de las comisiones parlamentarias y el protagonismo de distintos dirigentes dentro de La Libertad Avanza. Según versiones atribuidas a participantes de aquella reunión, Bullrich expresó su incomodidad con el funcionamiento del oficialismo y sostuvo: “Siento que no me están dando el lugar que me merezco”. La publicación de una fotografía con sus legisladores incrementó las suspicacias entre los sectores más cercanos a los hermanos Milei.
Uno de los principales puntos de preocupación es la posibilidad de que Bullrich evalúe una candidatura presidencial para 2027 y busque competir en una eventual elección interna. Aunque la senadora no anunció públicamente una postulación, algunos dirigentes que participaron de sus conversaciones interpretaron que dejó abierta esa alternativa. Dentro de su propio espacio aparecen posiciones diferentes: mientras un sector considera necesario negociar con la Casa Rosada y preservar la unidad oficialista, otros creen que debería construir mayor autonomía política. En paralelo, dirigentes vinculados con la conducción libertaria advierten que una ruptura podría afectar la posición electoral de Bullrich y complicar los acuerdos con otros sectores, especialmente con el PRO. Por el momento, las versiones sobre una candidatura y una eventual separación del oficialismo no se tradujeron en decisiones formales.
La disputa se desarrolla mientras el Gobierno enfrenta una agenda legislativa pendiente de resolución antes del cierre de las sesiones ordinarias del Congreso. Entre los proyectos prioritarios para Milei aparecen el Presupuesto 2027 y la Reforma Política, que, de acuerdo con la información difundida, todavía no consiguieron dictamen. También figuran entre los objetivos oficiales la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional y el Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT). En ese contexto, la relación con Bullrich adquiere especial importancia por la influencia que mantiene sobre un grupo de legisladores y su capacidad para intervenir en las negociaciones parlamentarias. A las diferencias con la senadora se suman las disputas entre los sectores alineados con Karina Milei y el asesor presidencial Santiago Caputo, que dificultan el funcionamiento de la mesa política del oficialismo.
La conducción libertaria analiza retomar las conversaciones internas una vez finalizada la visita del papa León XIV, aunque todavía no está definido si el conflicto se abordará primero en la mesa política del Gobierno o mediante un encuentro directo entre Milei y Bullrich. La situación también se produce en medio de un escenario económico complejo, con presiones sobre los mercados financieros y un riesgo país que superó los 900 puntos básicos, según los datos mencionados en el reporte. Dentro del equipo económico consideran que la estabilidad política y los acuerdos con los gobernadores resultan importantes para mejorar las expectativas. En ese marco, distintos funcionarios coinciden en que la decisión final sobre el vínculo con Bullrich dependerá del Presidente, que deberá definir cómo reorganizar las relaciones internas y preservar los apoyos necesarios para avanzar con su agenda legislativa.




