La Casa Rosada cuestiona las exigencias del macrismo y sospecha que utiliza las diferencias de Patricia Bullrich para negociar las listas. El PRO rechaza esa lectura, mientras Diego Santilli intenta coordinar una nueva reunión.
El acuerdo electoral entre La Libertad Avanza y el PRO sigue sin definiciones y acumula diferencias por el reparto de lugares para 2027. En el Gobierno consideran que las pretensiones del partido conducido por Mauricio Macri superan el peso político que le reconocen. A esa disputa se sumó el malestar por los movimientos de Patricia Bullrich, que algunos funcionarios interpretan como una presión adicional del macrismo. Diego Santilli busca reunir nuevamente a los negociadores, aunque la convocatoria todavía no tiene fecha y podría pasar a la semana próxima.
Bullrich, otro foco de conflicto
Las declaraciones de Laura Alonso, quien destacó las condiciones de Bullrich y sostuvo que busca competir por la Presidencia en 2027, alimentaron las sospechas oficiales. En Balcarce 50 creen que el PRO aprovecha los contrapuntos de la senadora con Javier Milei para mejorar su posición en la negociación electoral. Desde el partido amarillo rechazan cualquier coordinación con su excandidata, hoy afiliada a La Libertad Avanza, y recuerdan que fue ella quien cuestionó al espacio por no respaldar todas las decisiones del Gobierno.

La falta de una nueva convocatoria también expone el escaso avance de las conversaciones. Por el PRO participan Cristian Ritondo y Fernando De Andreis, mientras que el oficialismo está representado por Santilli, Eduardo “Lule” Menem y Martín Menem. Aunque el entorno del jefe de Gabinete mantiene el optimismo, Macri sostuvo que los encuentros todavía no produjeron resultados. Ambos sectores señalan que la agenda de la visita de León XIV, prevista del 8 al 11 de noviembre, dificulta la coordinación y aseguran que existe margen para seguir negociando.
Los Macri y las PASO también pesan en la negociación
El acercamiento entre Karina Milei y Jorge Macri agrega tensión a un escenario atravesado por las diferencias internas del PRO. La secretaria general de la Presidencia había retomado inicialmente el diálogo con Mauricio Macri, pero sus gestos de sintonía con el jefe de Gobierno porteño son interpretados por funcionarios nacionales como una forma de presionar al expresidente. Dentro del oficialismo también hay quienes atribuyen las demoras a la estrategia de postergar acuerdos con aliados y gobernadores para negociar en mejores condiciones.
En el PRO, mientras tanto, prefieren evitar definiciones anticipadas sobre 2027 y advierten que el escenario electoral todavía puede cambiar. Esa cautela también alcanza a la eliminación de las PASO, incluida en la reforma que impulsa el Ejecutivo: la última reunión de la mesa ejecutiva partidaria terminó sin una posición resuelta. Pese a esas diferencias, en la Casa Rosada confían en conseguir el acompañamiento del bloque amarillo en el Congreso.





