La senadora cuestionó los ataques presidenciales al periodismo y faltó a la reunión de Gabinete. Sus diferencias también alcanzan la respuesta al resultado electoral en Brasil y agregan una disputa al reparto de poder entre Karina Milei y Santiago Caputo.
Patricia Bullrich profundizó sus gestos de autonomía dentro de La Libertad Avanza con dos decisiones: objetó públicamente las expresiones de Javier Milei contra el periodismo y no participó de la última reunión de Gabinete ampliado. La justificación de su ausencia fue que debía atender asuntos personales, aunque en el oficialismo también recibió una lectura política. Como jefa de la bancada libertaria en el Senado, la exministra suele asistir a esos encuentros junto con Martín Menem, presidente de Diputados. Su diferenciación suma interrogantes sobre el lugar que buscará ocupar en las elecciones de 2027.
Los cuestionamientos y la reacción del entorno presidencial
La referencia de Milei a la “hoguera” durante su ataque a periodistas motivó el rechazo de Bullrich, quien sostuvo que el mandatario “cruzó un límite”. Según una versión que circuló en el Senado, antes de esa declaración habría existido una conversación privada en la que le pidió moderar sus descalificaciones, aunque ese intercambio no cuenta con confirmación pública de ambos protagonistas. Dede el círculo presidencial, en tanto, trascendió una instrucción de evitar confrontaciones con la senadora para no ampliar la repercusión de sus intervenciones.

Los desacuerdos también incluyen observaciones sobre la situación económica y los costos políticos de algunas iniciativas del Ejecutivo, entre ellas las negociaciones por la ley de Tierras, que regresó al Senado después de las modificaciones en Diputados. A esas diferencias se agregó un video de Bullrich musicalizado con Plan B, interpretado en sectores del oficialismo como una señal electoral. Ese posicionamiento introduce una discusión distinta de la pulseada entre Karina Milei y Santiago Caputo: mientras ambos disputan influencia sobre cargos, gestión y negociaciones dentro del núcleo presidencial, la senadora construye una posición propia hacia la próxima competencia.
Brasil abrió otro punto de desacuerdo
La victoria de Lula da Silva sobre Flávio Bolsonaro añadió tensión. Bullrich había respaldado al candidato derrotado, pero, según versiones de su entorno, transmitió reparos ante la posibilidad de que el Gobierno argentino cuestionara formalmente el resultado electoral. Milei permaneció sin pronunciarse durante el día posterior al balotaje. Desde el Ejecutivo aseguraron que la elección brasileña no se trató en la reunión de Gabinete y que la intervención presidencial se concentró en ratificar el programa económico.
El silencio contrastó con los saludos de Mauricio Macri, el PRO, la UCR y dirigentes provinciales, además de mandatarios de la región. A su vez, el Partido Liberal de Bolsonaro reconoció el resultado, mientras continuaba pendiente una definición pública de Milei o de la Cancillería. En ese escenario, las prevenciones atribuidas a Bullrich sumaron otro desacuerdo sobre las decisiones del Gobierno. La senadora mantiene su pertenencia al oficialismo, pero sus diferencias públicas amplían la discusión sobre la estrategia política y electoral de 2027.





