El reconocimiento a Lula y la defensa de la libertad de prensa acercaron las posiciones del PRO y la senadora. Detrás de esas coincidencias persisten diferencias personales, cálculos electorales y una negociación parlamentaria que mantiene al partido como aliado del Gobierno.
El PRO y Patricia Bullrich encontraron puntos de coincidencia para diferenciarse de Javier Milei, aunque esa aproximación discursiva todavía no se traduce en una reconstrucción del vínculo político. Las señales aparecieron alrededor del resultado electoral en Brasil, los ataques presidenciales contra periodistas y las discusiones sobre la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional. Para el partido que conduce Mauricio Macri, estos movimientos exponen una tensión que atraviesa su relación con La Libertad Avanza: acompañar decisiones del oficialismo y, al mismo tiempo, preservar una identidad propia frente a 2027.
Brasil y la prensa, los puntos de encuentro
El reconocimiento al triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva mostró una diferencia con la posición presidencial. Tanto el PRO como Macri felicitaron al mandatario brasileño y defendieron la continuidad de una relación estratégica entre ambos países. La Secretaría de Relaciones Internacionales partidaria, encabezada por Fulvio Pompeo, reforzó esa orientación al plantear una diplomacia capaz de sostener acuerdos con gobiernos de distinto signo. Bullrich también reconoció el resultado y sostuvo que las diferencias ideológicas no deben desplazar la cooperación bilateral. Además, advirtió contra el uso de una Justicia sin imparcialidad para excluir adversarios políticos, en un mensaje referido al candidato derrotado, Flávio Bolsonaro, a quien Milei había respaldado.
Los agravios del Presidente contra la prensa abrieron otro espacio de coincidencia. La conducción del PRO discutió un pronunciamiento más severo, pero finalmente publicó una declaración moderada en defensa de la libertad de prensa y el respeto por las opiniones diferentes. Las críticas más fuertes quedaron en manos de María Eugenia Vidal, al frente de la Fundación Pensar; Silvia Lospennato; Martín Goerling, jefe del bloque partidario en el Senado; y Hernán Lacunza. Ese posicionamiento se sumó al cuestionamiento que el partido había formulado el 23 de septiembre por los cambios incluidos en el Presupuesto 2027 para el área de discapacidad. En paralelo, Fernando de Andreis, uno de los dirigentes más cercanos a Macri, presentó estas intervenciones como parte de una decisión de instalar debates que excedan la coyuntura.
Ritondo sostiene los acuerdos y Goerling conserva el contacto
La diferenciación pública convive con el respaldo legislativo. En la negociación de la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional, el oficialismo aceptó modificaciones reclamadas por sus aliados y consiguió un dictamen de mayoría con 60 firmas, para el que resultaron decisivos el PRO y la UCR. Allí aparece el peso del sector encabezado por De Andreis y Cristian Ritondo, que sostiene los acuerdos con el Gobierno en Diputados, mientras otros dirigentes buscan una distancia más visible respecto del estilo presidencial. A esa discusión se suma la organización de los entendimientos electorales de 2027, con una mesa coordinada desde la Casa Rosada por Diego Santilli. El estado de la infraestructura y la paralización de la obra pública podrían convertirse en nuevos temas de diferenciación.

Dentro del PRO, los últimos movimientos de Bullrich son leídos principalmente en clave electoral. Un dirigente del partido señaló a Infobae que la senadora busca representar a votantes que acompañaron a Milei en el balotaje y ahora están disconformes. Sin embargo, las fuentes partidarias descartan por ahora una recomposición con Macri: el contacto se limita al plano institucional del Senado, a través de Goerling. La incorporación de Bullrich al gobierno libertario y su posterior pase a LLA continúan pesando en esa relación. Las coincidencias actuales, por lo tanto, permiten disputar un electorado compartido, pero todavía no alcanzan para cerrar las diferencias entre los antiguos aliados.




