El reconocimiento del triunfo de Lula y la incorporación de Seguridad al Consejo de Seguridad Nacional generaron reproches del ala caputista. El entorno de Karina Milei evita responder, mientras en Diputados niegan que la senadora interviniera en la negociación del dictamen.
Patricia Bullrich quedó en el centro de un nuevo conflicto dentro del oficialismo, esta vez con el sector que responde a Santiago Caputo. El malestar combina dos asuntos: su reconocimiento de la victoria de Lula da Silva frente a Flávio Bolsonaro, en contraste con el silencio de Javier Milei, y las sospechas sobre una intervención suya para incorporar al Ministerio de Seguridad al Consejo de Seguridad Nacional previsto en el proyecto sobre Malvinas. La disputa expuso diferencias sobre cómo tratar los desmarques de la senadora: mientras Las Fuerzas del Cielo hicieron público su enojo, el entorno de Karina Milei optó por restarles importancia.
El mensaje de Romo y la disputa por el Consejo
La tensión se expresó a través de Agustín Romo, legislador bonaerense alineado con Caputo, quien publicó en X que el Gobierno es “de derecha” y reclamó dejar de lado las “tibiezas”. En la Casa Rosada identificaron a Bullrich como destinataria del mensaje, una interpretación que también compartieron en el Senado. El episodio marcó un cambio en la relación con una facción que hasta entonces había coincidido con la senadora en sus enfrentamientos con Karina Milei. En el bullrichismo minimizaron el alcance del posteo, aunque cuestionaron con dureza a quienes objetaron la participación de Seguridad en el nuevo organismo.
La integración del Consejo de Seguridad Nacional concentra una disputa por las áreas que tendrán representación. Caputo defendía una composición limitada al área de Inteligencia, mientras que el dictamen incorporó a la cartera conducida por Alejandra Monteoliva. Los colaboradores de Bullrich negaron que ella impulsara esa modificación y sostuvieron que respondió a una concesión a los bloques aliados, cuyo reclamo conocía el asesor presidencial. Desde el bloque oficialista de Diputados también descartaron una intervención de la senadora: atribuyeron el cambio al pedido de varios diputados, sin identificar sus bloques, y señalaron que Martín Menem lo aceptó. El entorno del presidente de la Cámara baja negó, además, que hubiera promovido sumar legisladores al Consejo.
Monteoliva bajo cuestionamientos y Karina sin responder
Las diferencias con Monteoliva exceden la discusión del dictamen. En Las Fuerzas del Cielo cuestionan su desempeño y le atribuyen haber alterado el proyecto de una agencia de migraciones que Caputo pretendía desarrollar tomando como referencia al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos, conocido como ICE. El bullrichismo, por su parte, defendió la presencia de Seguridad en el Consejo por considerar que aportaba respaldo legal a su funcionamiento. Los promotores del diseño original rechazaron ese argumento y sostuvieron que el organismo debía cumplir una función estratégica, diferenciada de las tareas policiales.

El entorno de Karina Milei eligió otra respuesta: consideró correcto el reconocimiento del resultado electoral brasileño y evitó acompañar las críticas del caputismo. Cerca de la secretaria general sostienen que las diferencias públicas de Bullrich pierden impacto por su reiteración y aseguran que, por ahora, no prevén escalar el enfrentamiento. Esa posición convive con el malestar que transmite la senadora por el funcionamiento de la mesa política y por una conducción que, según su evaluación, dedica más atención a las disputas internas que a preparar las elecciones de 2027.





